Escuchar la música preferida puede proporcionar distracción y reducir la sensación de dolor y las emociones negativas asociadas a una experiencia incómoda

Antecedentes
Escuchar la música preferida puede proporcionar distracción y reducir la sensación de dolor y las emociones negativas asociadas a una experiencia incómoda.

Varios estudios han examinado cómo la música puede reducir el dolor y la ansiedad relacionados con los procedimientos urológicos que no suelen realizarse con anestesia, como la cistoscopia, la cistoscopia con extracción de stent y los estudios urodinámicos.

Hasta donde sabemos, no se han realizado estudios que examinen el efecto de escuchar la música preferida de forma generalizada en una variedad de estos procedimientos.

Por lo tanto, se buscó combinar múltiples factores de estudios anteriores para determinar si escuchar la música elegida por el paciente disminuiría el dolor durante varios procedimientos urológicos clínicos ambulatorios, y para examinar las diferencias entre hombres y mujeres.

Métodos
Se trató de un ensayo controlado aleatorio de serie de un solo investigador con 91 sujetos en una clínica académica de urología ambulatoria.

Después de aplicar los criterios de exclusión, los pacientes elegibles fueron asignados al azar a un grupo con música o a un grupo sin música mediante el lanzamiento de una moneda. Cincuenta y tres pacientes estaban en el grupo de música (16 hombres, 37 mujeres) y 38 pacientes estaban en el grupo sin música (16 hombres, 22 mujeres).

Los sujetos del grupo con música seleccionaron una canción para que sonara durante el procedimiento, que se detuvo al concluirlo. Los sujetos de cada grupo completaron la Escala Visual Análoga del Dolor antes y después del procedimiento y posteriormente se analizaron.

En su caso, se utilizó la prueba Chi-cuadrado de Pearson o la prueba t de muestras independientes para comparar los grupos, así como el análisis de la varianza (ANOVA) repetido al azar.

Resultados
En el caso de los hombres, las puntuaciones de dolor empeoraron en ambos grupos; sin embargo, el grupo de música experimentó un aumento estadísticamente significativo del dolor (cambio medio =1,0, P=0,05), mientras que el grupo de música sólo empeoró clínicamente (cambio medio =0,38, P=0,459).

En el caso de las mujeres, el grupo con música notó una mejora en la puntuación del dolor (cambio medio =-0,14, P=0,590), mientras que el grupo sin música empeoró significativamente (cambio medio =1,14, P=0,008).

Conclusiones
Las mujeres que escucharon música de su elección experimentaron una mejora significativa en el dolor percibido general en comparación con las mujeres que no escucharon música.

Las mujeres pueden beneficiarse de la música como una herramienta novedosa para aliviar el dolor durante los procedimientos urológicos clínicos ambulatorios.

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