Un estudio asegura que el veneno de la abeja destruye las células tumorales implicadas en el cáncer de mama.

Durante miles de años, los seres humanos han utilizado la miel, el propóleo y el veneno de la abeja europea Apis millefara como medicamentos. Ahora, los científicos han descubierto que el veneno de la abeja y su componente activo, la melitina, son tóxicos para una amplia gama de tumores, incluidos los cánceres de melanoma, pulmón, ovario y páncreas.

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