La embolización prostática, una técnica mínimamente invasiva, se ha demostrado como un tratamiento «efectivo y seguro» para el 90 por ciento de los pacientes con hiperplasia benigna de próstata, principalmente para aquellos en los que el tratamiento farmacológico no sea efectivo, para pacientes con sonda urinaria o para aquellos que no quieran tratamiento farmacológico o quirúrgico. Así lo ha manifestado el doctor Íñigo Insausti Gorbea, miembro de la Sociedad Española de Radiología Vascular e Intervencionista (SERVEI).

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