Además, han demostrado que la administración de un análogo de IGF-1 los elimina con éxito

Un estudio liderado por el Texas Children’s Hospital (Estados Unidos) ha descubierto que los niveles del factor de crecimiento de la insulina -1 (IGF-1) y su señalización descendente se reducen en los cerebros tanto de los pacientes con espasmos infantiles (EI) como de los modelos animales. Además, en su investigación, publicada en la revista científica Annals of Neurology, han demostrado que la administración de un análogo del IGF-1 a un modelo animal de EI elimina con éxito los espasmos y la actividad cerebral anormal.

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