Explorar la viabilidad de la minilaparoscopia en cirugía ginecológica, centrándose en los instrumentos, las técnicas quirúrgicas, la aplicación y los límites de este enfoque.

La palabra «minilaparoscopia» se refiere a los procedimientos quirúrgicos laparoscópicos realizados con trócares <5 mm, con la excepción del acceso umbilical.

El objetivo de esta revisión es explorar la viabilidad de la minilaparoscopia en la cirugía ginecológica, centrándose en los instrumentos, las técnicas quirúrgicas, la aplicación y los límites de este abordaje. En esta revisión, los autores discutieron las características positivas y la limitación de la laparoscopia de 3 mm para la cirugía ginecológica.

El uso de trócares más pequeños reduce el dolor incisional y posoperatorio, acorta la hospitalización y proporciona un mejor resultado cosmético. La extracción de muestras transvaginales se puede utilizar para maximizar los resultados estéticos. Se realiza un procedimiento quirúrgico minilaparoscópico con presiones de dióxido de carbono más bajas, lo que reduce las complicaciones relacionadas con el neumoperitoneo.

La selección precisa de los pacientes es fundamental para ofrecer el mejor abordaje laparoscópico, considerando que la obesidad y la endometriosis pueden representar un desafío para los instrumentos quirúrgicos de 3 mm, que son más flexibles y tienen menor capacidad de agarre. La minilaparoscopia se ha mostrado como una alternativa válida a la laparoscopia convencional tanto para fines diagnósticos, procedimientos quirúrgicos mayores y cirugía oncológica.

La minilaparoscopia en cirugía ginecológica representa una opción para pacientes seleccionadas, tanto para indicaciones benignas como malignas. El resultado estético representa el principal beneficio de este enfoque.

Los cirujanos deben conocer algunas limitaciones de esta técnica, como la obesidad severa y la endometriosis.

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