Buscando mecanismos para evitar el deterioro cognitivo asociado a la edad. ¿Es posible llegar a no perder la memoria por más años que tengamos? Una investigación reciente parece haber encontrado una vía a explorar.

De momento, hay estudios altamente optimistas en ratones; pero, ¿es aplicable a humanos? El siguiente estudio trata de aportar luz a esta cuestión.

El envejecimiento se caracteriza por el desarrollo de respuestas proinflamatorias persistentes que contribuyen a la aterosclerosis, el síndrome metabólico, el cáncer y la fragilidad1,2,3.

El cerebro que envejece también es vulnerable a la inflamación, como demuestra la alta prevalencia del deterioro cognitivo asociado a la edad y la enfermedad de Alzheimer4,5,6. A nivel sistémico, los factores proinflamatorios circulantes pueden promover el deterioro cognitivo7,8, y en el cerebro, la microglía pierde la capacidad de eliminar las proteínas mal plegadas que se asocian a la neurodegeneración9,10.

Sin embargo, los mecanismos subyacentes que inician y mantienen la inflamación desadaptativa con el envejecimiento no están bien definidos. Aquí mostramos que en los ratones que envejecen la bioenergética de las células mieloides se suprime en respuesta al aumento de la señalización por la prostaglandina E2 (PGE2), un importante modulador de la inflamación11. En los macrófagos y la microglía que envejecen, la señalización de la PGE2 a través de su receptor EP2 promueve el secuestro de glucosa en glucógeno, reduciendo el flujo de glucosa y la respiración mitocondrial.

Este estado de deficiencia energética, que impulsa respuestas proinflamatorias inadaptadas, se ve incrementado por la dependencia de las células mieloides envejecidas de la glucosa como principal fuente de combustible. En ratones envejecidos, la inhibición de la señalización mieloide EP2 rejuvenece la bioenergética celular, los estados inflamatorios sistémicos y cerebrales, la plasticidad sináptica del hipocampo y la memoria espacial. Además, el bloqueo de la señalización mieloide EP2 periférica es suficiente para restaurar la cognición en ratones envejecidos.

Nuestro estudio sugiere que el envejecimiento cognitivo no es una condición estática o irrevocable, sino que puede revertirse reprogramando el metabolismo mieloide de la glucosa para restaurar las funciones inmunológicas juveniles.»

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