El deterioro cognitivo y la demencia están fuertemente asociados a factores modificables de nuestra vida diaria, como la dieta, y numerosos estudios evidencian el papel protector de ciertos alimentos.

Según explica la investigadora del CIBERFES en la UB Mireia Urpí-Sardà, se ha estudiado la relación entre el metabolismo de los componentes de la dieta, la microbiota intestinal, el metabolismo endógeno y el deterioro cognitivo, “analizando el papel modulador que tiene la alimentación en el riesgo de sufrir deterioro cognitivo en las cohortes analizadas en este trabajo, de un total de 842 personas, y obteniendo una asociación significativa con ciertos metabolitos”.

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